¿Qué puedes hacer con tu sangre?

Antiguamente, en culturas milenarias, la sangre menstrual era considerada sagrada. Algunas culturas retenían el sangrado y lo dejaban ir cuando convenía, por ejemplo, en llegar a los campos y los huertos, de esta manera alimentaban la tierra con la propia sangre. Nuestra sangre menstrual está llena de energía y vitalidad. Es una sangre que nos liga a la tierra, que nos recuerda de dónde venimos y nos conecta con los ciclos que forman parte de nosotras.

Nuestra sangre menstrual contiene células madre regeneradoras y nutrientes que nos servirán para alimentar a las plantas y la tierra.



Nuestra sangre menstrual no es un desecho, nuestra sangre menstrual no debe ser tirada, nuestra sangre menstrual es alimento para la tierra y para ti. Conocer nuestro cuerpo, nuestro ciclo, nuestra sangre, nos acerca a la conexión con nosotras mismas, a esta conciencia que nos permite reapropiarnos de nuestros cuerpos y de nuestros ciclos. El cambio que vivimos con ello, es gigante.

Muchas personas menstruantes, inconscientemente, tiran la sangre de la copa al baño, o lavan las compresas y las esponjas marinas tirando la sangre. Recoger la sangre, y no desecharla, es mágico. Desecharla nos lleva a desconocer los usos que esta puede tener y a romper con esa conexión con los ciclos y con nuestra naturaleza cíclica. Nuestra sangre menstrual no es un desecho y, por lo tanto, no podemos utilizarlo como tal. Y tú, ¿qué haces con tu sangre menstrual? Déjanos tu comentario


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